Estreptococo Beta Hemolítico del grupo A

El estreptococo beta hemolítico del grupo A es un agente bacteriano de gran importancia medica ya que es la causa más frecuente de faringoamigdalitis aguda bacteriana, su importancia se debe a sus secuelas no supurativas: Glomerulonefritis y fiebre reumática. En las últimas dos décadas ha habido un incremento en el número de casos a nivel mundial, lo que sugiere un cambio en la epidemiología de la bacteria, especialmente en lo que concierte a virulencia. El estreptococo produce varias toxinas que contribuyen a su patogenicidad destacándose las toxinas pirogenéticas (A, B, C) que tiene propiedades responsables de la fiebre escarlatina.

La cepa bacteriana se mantiene en el ambiente gracias a la aportación humana, ya que los únicos reservorios en la naturaleza son la piel y las mucosas de los seres humanos y se sabe que cierta proporción de la población general queda como portadora sana de dicha bacteria una vez curada de una faringitis bacteriana, pero se desconoce cuántas personas siguen siendo portadores por largo tiempo.

El descubrimiento del Streptococcus ß- hemolítico del grupo A data de 1874, cuando Billroth lo describe en casos de erisipela y de infecciones de heridas. En 1879, Pasteur lo aísla de la sangre de una paciente con sepsis puerperal. La primera vez que se habla de S. pyogenes es en 1884 y, hasta 1903 no existen clasificaciones de los estreptococos que se basen en la producción de hemolisis.
Finalmente, en 1933, Lancefield los agrupa en la categoría A de su clasificación.

Las infecciones por Streptococcus son las enfermedades infecciosas más frecuentes. En general, suelen presentarse en niños, con una frecuencia máxima entre los 4 y los 7 años. Según M. Restrepo, 2012, se confirmó que la edad promedio del grupo fue de 5,5 + 2,8 años con distribución similar por sexo. Veintiún niños (14,6%) fueron positivos para Streptococcus, diez de ellos fueron posibles infecciones y 11, portadores asintomáticos. De los 144 niños, 45 (31,3%) tenían síntomas faríngeos, de los cuales 10 (22,2%) tenían Streptococcus. Un total de 99 (68,8%) niños fueron asintomáticos y 11 de estos (11,1%) presentaron pruebas positiva para ello. También y de manera frecuente las mujeres gestantes colonizadas por esta bacteria tienen la posibilidad de transmitir verticalmente esta la infección a sus hijos y ésta es la principal vía para el desarrollo de la enfermedad invasiva temprana.

La diseminación es mayor en lugares cerrados, probablemente debido al aumento de virulencia por pasaje rápido de la bacteria. Entre las complicaciones inmediatas se describe el absceso periamigdalíno, sinusitis, otitis media y adenitis cervical supurada, otras enfermedades infecciosas que lo contienen encontramos la erisipela, el impétigo, celulitis cutánea y miositis.

El tratamiento de elección continua siendo la penicilina que puede ser vía oral o intramuscular en las formas leves, y endovenosa en formas invasoras. La eritromicina debe reservarse para pacientes alérgicos a penicilina. Las fallas terapéuticas ocurren con mayor frecuencia en los tratamientos orales, como resultado de la falta de adhesión a la terapia. Si bien las cefalosporinas son efectivas en el tratamiento de faringoamigdalitis, no hay estudios en prevención de fiebre reumática con estas drogas, además por tener un espectro más amplio y costo elevado debe limitarse su uso en pacientes con infecciones graves o invasoras el tratamiento de elección es la penicilina endovenosa por 2 a 3 semanas. Con mucha cautela los médicos tratantes deben planificar con eficacia el tratamiento a prescribir con los pacientes, con la finalidad de erradicar de manera efectiva la infección y a su vez evitar más contagios.

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