Cuadro clínico de SARS-CoV (COVID-19)

El coronavirus pertenece a una familia de virus que puede causar enfermedades simples como el resfriado común, hasta síndrome respiratorio agudo-grave, comúnmente conocido como SARS y síndrome respiratorio por coronavirus de Oriente Medio (MERS).

Actualmente, se le conoce como COVID-19 al síndrome respiratorio agudo grave de coronavirus tipo 2 (SARS-CoV-2), el cual fue categorizado como pandemia por la Organización Mundial de la Salud en marzo 2020. Dado que el coronavirus es un tipo de resfriado, encontraremos sintomatología respiratoria grave.

Cuando una persona sana entra en contacto con una que es portadora del virus COVID-19, los signos respiratorios y síntomas se manifiestan durante los primeros 14 días de incubación. La sintomatología incluye:

  • Fiebre (temperatura mayor a 38°C), difícil de controlar
  • Tos
  • Dificultad para respirar normalmente
  • En otros casos poco comunes, podemos encontrar:
  • Cansancio
  • Dolor generalizado
  • Dolor muscular y de articulaciones
  • Dolor de garganta
    Cefalea (dolor de cabeza intenso)
  • Diarrea
  • Vómitos
  • Pérdida del sentido del gusto y el olfato temporal

La gravedad de los síntomas de coronavirus dependerá en gran medida del sistema inmunológico de cada persona, puesto que puede presentarse un cuadro clínico muy leve, a veces hasta imperceptible o con síntomas muy severos que requieran una atención médica especializada y hospitalización.

Para los adultos mayores o personas que presenten padecimientos crónicos como hipertensión, diabetes, enfermedades cardiacas o pulmonares, sistema inmunológico comprometido tienden a correr un riesgo más alto de presentar una enfermedad más grave.
Aunque el mayor porcentaje de la población presenta sintomatología de leve a moderada, la enfermedad puede causar complicaciones severas entre las que podemos señalar: Neumonía, insuficiencia renal e insuficiencia hepática.

La progresión del COVID-19 es variable, desde el inicio de la sintomatología hasta la recuperación total del organismo, en casos leves puede durar hasta 2 semanas a partir del primer síntoma y en casos graves se puede extender de 3 a 6 semanas. Los casos más desfavorables pueden llegar hasta la muerte a las 8 semanas del contagio.

En caso de presentar alguna molestia respiratoria como las mencionadas se recomienda contactar inmediatamente a su médico, quien deberá brindarle las indicaciones médicas necesarias y permanecer en casa en período de cuarentena, esperando la resolución del cuadro clínico. Sólo en caso de síntomas más severos será necesario presentarse en algún hospital para solicitar atención especializada.

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